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martes, 19 de febrero de 2019

Santolea, el lugar donde solo faltó sembrar con sal para alejar a los vecinos, que aún se sienten de allí

Publicado en el Diario de Teruel por Javier Ibáñez (Arqueólogo)

En 1911, Santolea era un próspero pueblo situado en una alta loma, en la margen izquierda del río Guadalope. Rondaba los 800 habitantes, cifra superior a la que actualmente tiene Cantavieja, capital de la comarca del Maestrazgo, en la que se ubica. Sus gentes vivían de la agricultura; además de la “triada mediterránea” (trigo, aceite y vino), cogía abundantes frutas, siendo famosas sus exquisitas manzanas. Contaba secretario, fiscal, juez, párroco, médico y veterinario; y con dos profesores, Lucas Daniel, para los chicos, y Concepción Herrero, para las chicas. También tenía múltiples comercios: una tienda de comestibles, dos carnicerías, dos carpinterías, una quincallería, una herrería e incluso una sastrería y una zapatería; y, como no, una tienda de vinos, un mesón y una expendeduría de tabacos. Un catálogo de servicios que, en el Teruel del siglo XXI, sería la envidia de gran parte de sus municipios.

La casa de la izquierda, en su origen de Ramón Torres, fue la última que estuvo habitada en Santolea. Ricardo Figueras

Aunque había perdido un poco de población desde su máximo histórico de 1877 (847 habitantes), Santolea era un pueblo vivo, cuyas raíces se remontaban a la primera mitad del siglo XIII. Había surgido como una pequeña agrupación de masías, pertenecientes a la encomienda templaria de Castellote. 

viernes, 15 de febrero de 2019

Santolea quiere un parque a la memoria para mantenerse viva

En portada, el puente y su salvación, este interesante articulo es publicado en el Diario de Teruel por Cruz Aguilar. Sin embargo ha debido haber un error ya que desde la AC Santolea Viva lo que proponemos es que se traten como ruinas arqueológicas y que se recupere el clavario y el casco antiguo del pueblo. El cementerio hay que arreglarlo y dejarlo tranquilo. 

“Tu ves la cantera, el pantano y montones de escombros. Eso es ahora Santolea”. La descripción es de Laura Berné, presidenta de la Asociación Cultural Santolea Viva e hija de Pilar Ballestero, la hija del cartero de Santolea y uno de los últimos habitantes en dejar el pueblo. Quieren que las obras de restitución del pantano que les dejó sin hogar en 1970 sirvan para crear un parque de la memoria dedicado a todas las personas a las que las aguas encharcaron una parte de su vida y de sus recuerdos. 

Berné planteó la necesidad de que tanto lo que fue el casco urbano de Santolea, ahora en ruinas, como el cementerio, con tumbas profanadas, reciban tratamiento de yacimientos arqueológicos y se pueda pasear entre los muros que aún se conservan. En pie hay solo cuatro casas y proponen convertir la que está en mejores condiciones en un espacio expositivo que albergue una muestra permanente de lo que fue el pueblo. “Estaría bien que se usara la de las antiguas escuelas”, dijo la presidenta. 

domingo, 25 de junio de 2017

Santolea, el pueblo expropiado para construir un embalse que quiere mantener su memoria

La torre mudéjar de Santolea fue lo último en caer, dinamitada en los años setenta para borrar del todo este pueblo del mapa. Antes habían caído las casas con la excusa de “evitar el expolio y para que a la gente no se le ocurriera volver”, explica una de las descendientes del pueblo, Laura Berné. Su madre abandonó este pueblo de Teruel de niña, pero para ella siempre ha estado muy presente en casa, donde su abuelo recibía a sus vecinos para recordar aquellos otros tiempos.
Ella preside la Asociación Cultural Santolea Viva, que nació en 2009 a partir de la reunión anual de 200 vecinos y descendientes y con la que quieren pedir “dignidad” para lo que queda -como el cementerio- y “memoria” para que la gente que visita el embalse recuerde lo que un día fueron aquellas tierras y sus gentes.