Recuperamos las palabras de Óscar Librado Millán de su Blog. Explorador de Proximidad
Existen lugares maravillosos que son poco visitados debido a su difícil acceso, otros olvidados bajo un espeso manto vegetal, o aquellos que son recuerdo en alguna fotografía antigua, incluso sitios cuyo esplendor solo puedes adivinar a través de su raído esqueleto, pues sucumbieron ante las malditas guerras y la dejadez.
Sin embargo el lugar al que nos acercamos hoy, no cumple con ninguna de las condiciones anteriores, nuestro protagonista ha estado sumergido bajo el agua durante más de ochenta años, aguantando las corrientes subterráneas, el fango, los corrimientos de tierra de los grandes escarpes que lo abrazan…
Y tras ocho décadas, cuando ha tenido la oportunidad de asomarse de nuevo, lo ha hecho con su porte original, con las fabulosas trazas que le dieron sus constructores, picapedreros de lo antiguo que marcaban su trabajo con su propia firma. El puente de Castellote ha decidido mantenerse erguido para que los que no tuvimos oportunidad de disfrutarlo en el pasado lo hagamos ahora, en esta tregua hidrológica que ha supuesto para él el desembalse del pantano de Santolea.