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domingo, 14 de octubre de 2012

Se prevén restricciones por la sequía si no llueven 40 l/m2 hasta marzo

La escasez de lluvias ha dejado los pantanos del Bajo Aragón Histórico en el nivel más bajo desde 1985. Especialmente grave es la situación en el sistema Santolea-Calanda. La cuenca ha terminado el año hidrológico con 8,08 hectómetros cúbicos de agua embalsada; el 6,75% del total. Eso ha despertado la alarma entre los regantes, que miran al cielo para que las lluvias otoñales vuelvan a llenar los embalses. Si para comienzos de la primavera no hubiera un 33,5% de agua embalsada, los regantes tendrán que afrontar restricciones, y se tendrán que activar medidas de emergencia, como bombeos desde acuíferos.
Para afrontar con garantías los riegos del próximo año, que arrancan en marzo, es necesario que el sistema cuente con al menos los 40 hectómetros cúbicos que había embalsados en octubre de 2011. Por eso, tanto los regantes como la Confederación confían en que los meses de octubre y noviembre, tradicionalmente los más lluviosos, contribuyan a solucionar la situación.
Pero no será nada sencillo. La media de lluvias en otoño e invierno es de 30 litros por metro cuadrado al mes. Para poder devolver los pantanos a los niveles de hace un año sería necesario incrementar esa media a 40 litros por metro cuadrado y mes. Algo que solo ha ocurrido siete veces en los últimos 30 años. La última vez en el periodo 2005-2006, con la que se puso fin a la grave sequía que venía padeciendo todo Aragón desde 2004.
Por el momento, la campaña de riegos ha acabado y solo queda un último turno para el melocotón tardío. Pero la situación es crítica. Santolea está al 4% (1,9 hectómetros cúbicos); la presa de cola al 0,9% (0,158 hectómetros cúbicos) y el pantano de Calanda al 11,1% (6,03 hectómetros cúbicos). Por eso, si las lluvias no acompañan, el próximo año pueden producirse graves restricciones.
Para ello, la Confederación Hidrográfica cuenta con un Plan Especial de actuación en situaciones de alerta y eventual sequía. Un documento marco que puede adaptarse en función de las circunstancias. Como medidas genéricas, en caso de extrema necesidad, el organismo de cuenca puede modificar los caudales ecológicos. Es el agua necesaria para preservar los valores naturales en el cauce de los ríos. También se podrán modificar los niveles de agua necesarios para las diversas explotaciones. Concretamente, se prevé el control y vigilancia de las tomas, que podrán ser reducidas hasta en un 10%. Una cifra que puede aumentar en función de la gravedad de la situación. Del mismo modo, se propondrá la cesión de derechos de uso entre regantes, la depuración de las aguas urbanas e industriales y la modificación de cultivos.
Esta grave situación es común a todo el Bajo Aragón Histórico. De hecho, los pantanos comenzaron el año hidrológico con 89,5 hm3 de agua (35% del total). Pero ni siquiera por eso se ha disfrutado de una campaña tranquila, que acaba con 30,67 hectómetros; el 12% del total. Al contrario, este ha sido un año complicado que ha requerido regulación en los turnos de riego. Por ejemplo, regando los campos cada 30 días en vez de cada 21 en el Matarraña, y llevando a cabo un consumo más responsable del agua.
Actuaciones en subcuencas
El Plan Especial de la CHE prevé llevar a cabo pequeñas actuaciones en cada subcuenca para luchar contra la falta de agua. En el Guadalope se ha previsto que, en caso de activarse la situación de emergencia por sequía, la central térmica no capte agua para su refrigeración del embalse de Calanda. Por el contrario, obtendrá suministro de aguas subterráneas o a través de una elevación desde Mequinenza. En la actualidad, requiere unos 1.800 metros cúbicos a la hora.Asimismo, también se contempla la elevación de aguas desde el acuífero de Mas de las Matas. Por último, se reservará incondicionalmente 2 hm3 para abastecimiento humano en el embalse de Calanda.
En la subcuenca del Matarraña, en caso de sequía extrema, se prevé captar agua mediante pozos en la unidad hidrogeológica de los Puertos de Beceite. Además, se reservará 1 hm3 en Pena para consumo humano.
Por su parte, en la subcuenca del Martín, se apremiará a la conclusión del proyecto de elevación de aguas desde el Ebro; se bombeará agua desde el acuífero de Ariño; y se reservará 2 hm3 de agua en Cueva Foradada para la población del Bajo Martín.
En cualquier caso, el plan de la CHE contempla las prioridades para el uso del agua previsto en el Plan Hidrológico Nacional de 2001. En primer lugar, abastecimiento de la población; regadíos y usos agrarios; usos industriales; acuicultura; y usos recreativos y navegación.
«Uso responsable del agua»
Antes de llegar a esos extremos, los regantes ya se han visto obligados, durante este mismo año, a hacer un uso más eficiente del agua. El presidente de los regantes del Guadalope, José María Pascual, señaló que se pudo salvar la campaña con un reparto responsable del agua entre todos los usuarios. No obstante, Pascual no ocultó su preocupación. «Nunca había visto los niveles tan bajos, pero no hay nada que podamos hacer, salvo esperar».
En la subcuenca del Matarraña las cosas no han ido mucho mejor. «Ha sido un auténtico calvario, pero al final hemos podido llegar», reconoció Ángel Rígola, secretario de la Junta Central de Usuarios. «Pero para la próxima campaña, la gente tiene mucho miedo».
Desde la CHE hacen un llamamiento a la calma y confían en las lluvias otoñales. «No podemos restringir el uso de los pantanos en previsión a que no se produzcan precipitaciones. Se han usado porque están para eso». Está previsto que antes de que finalice el mes, regantes y Confederación se reúnan para planificar la próxima campaña.

Publicado en La Comarca

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