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domingo, 16 de enero de 2011

La Encamisada en nuestro pueblo

Para San Antón la devoción y la superstición, el Fuego y la música se alían para festejar La Encamisada. Una fiesta-ritual popular normalmente ligada a la purificación del fuego, a la salvación de los animales y a su celebración a lomos de caballos.
Cada pueblo donde se celebra tiene su propia leyenda acerca del origen. Existen elementos coincidentes entrelazados entre unas y otras, la conmemoración de la salvación de una lejana batalla frente a un enemigo que intentaba invadir el pueblo, hogueras encendidas, caballos dando vueltas al pueblo, agradecimientos a San Antón u otro santo, bendición de animales….
Parece ser que en el Siglo XVII, en tiempos de Felipe IV, se celebraban numerosas fiestas en las que intervenían los caballos, entre estas estaba una que denominaba encamisada. El pueblo incorporó esta fiesta cortesana y la adecuó a sus necesidades, repitiendo el mismo esquema y a diferencia de lo que se hacía en la corte y en las ciudades, la convirtió en un rito con la finalidad de agradecer a S. Antón su protección y buscar la purificación de las gentes y animales domésticos ante posibles epidemias.
Falset (Tarragona), Torrejoncillo (Badajoz) y Estercuel (Teruel) son algunos de los pueblos que conservan esta festividad. La de Estercuel fue declarada de INTERÉS TURÍSTICO DE ARAGÓN y pocos saben que Santolea también tenía la suya. Junto con la demolición del pueblo y su abandono desaparecieron muchas cosas y también sus tradiciones. Muchos recordareis La Encamisada como la fiesta grande de Santolea, nosotros queremos hacer un poco de memoria y luchar contra el olvido.


Estos es lo que José Aguilar nos cuenta sobre ella:

“La Encamisada se celebraba los días 20 y 21 de Enero, festividades de San Sebastián y San Antonio Abad, aunque a estas fiestas se les llamaba los San Antones.
Antiguamente se le llamaba la Enmascarada y se celebraba el día 16 de Enero para solemnizar la fiesta, víspera de San Antonio Abad. Se reunían en la casa del Cura después de cenar y desde allí partían en comitiva hacia la iglesia, a la cabeza la misma, el Alcalde y el Cura, precedidos por un hombre con un tedero para iluminar. A la grupa de sus caballerías, llevaban a su mujer o hijas. La puerta de la iglesia estaba abierta e iluminada, donde aparecía el santo con cuatro hombres a cada lado que cantaban las Albadas, con su música y romance, continuando la marcha, se daba la vuelta al pueblo disolviéndose después. Pasaron los años y se cambió por el nombre de Encamisada, aunque la forma continuó prácticamente parecida. Se cambió la fecha de la celebración, que pasó al día 21 para coincidir con la fiesta de San Sebastián, día 20.

En este caso se celebraba la Encamisada los dos días, reuniéndose cerca del Ayuntamiento. En primer lugar las autoridades, seguido del alguacil, que gayata en mano, cuidaba de la separación correspondiente con el resto de la comitiva. En la puerta de la iglesia, se hacía una parada para la bendición de las caballerías y a continuación se daba la vuelta al pueblo, que vemos su llegada a la plaza del Torrero en la fotografía. Terminada la misma, los jinetes que querían competir, daba otra vuelta al galope de sus caballerías”.

1 comentario:

Faustino Calderón dijo...

!Cuanto habria dado por vivir estas fiestas en primera persona!, tan diferentes de las de ahora, con el relato, la fotografia y un poco de imaginación se puede transportar uno a esa epoca y estar sintiendo el paso de los caballos.
No puede caer en el olvido estas tradiciones.

Buen reportaje amigas.

Saludos.